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Cuentos o relatos interesantes

Festival: Entre cuentos y flores (2009)

vivapalabra En el marco de la feria de las flores tuve la oportunidad de ir a “Entre cuentos y Flores” que es un festival internacional de cuentería organizado dentro de la feria por la Corporación Cultural VivaPalabra.

Por definición el Festival es:

Una semana de cuentos desde todo el mundo, una fiesta de historias y palabras, una ventana al mundo, un encantamiento con palabras

En la sesión a la que asistí se presentaron 14 cuentos de diferentes cuenteros tanto locales como invitados. Aquí les dejo uno de los cuentos contado por Arnau Vilardebó de España


Aprovecho para aplaudir la labor cultural que realiza Corporación VivaPalabra al promover el arte de la narración oral mediante este tipo de eventos.

Una anécdota de Einstein

Einstein-200x280Se cuenta que en los años 20 del siglo XX, cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por la difusión de Teoría de la Relatividad, en aquella época, su presencia como conferenciante era muy solicitada en los círculos universitarios. A Einstein no le gustaba conducir y como necesitaba un vehículo para trasladarse de un lugar a otro, contrató un chofer. Después de algunos días de viaje, Einstein comentó a su chofer lo mucho que se aburría repitiendo lo mismo una y otra vez. El chofer sorpresivamente le dijo: Mi señor, si usted quiere yo le sustituyo esta noche. He oído tantas veces esa conferencia que sería capaz de repetirla desde la primera hasta la última palabra. Einstein aceptó aquella atrevida propuesta y, antes de llegar al lugar de destino, se cambiaron de ropa y Einstein se puso al volante. Llegaron a la sala de conferencias y, dado que en aquella época no eran habituales fotos en periódicos o revistas, y ninguno de los presentes lo conocía personalmente, el chofer lo sustituyó en la tarima. Tras la presentación formal, el chofer fue al podio y dictó aquella conferencia que tantas veces había oído pronunciar al gran genio de la ciencia. Al terminar, uno de los profesores que asistían de oyentes le formuló una pregunta. El chofer no tenía la menor idea de cual era la respuesta, pero reaccionó con el ingenio que lo caracterizaba y dijo: Esa pregunta que usted me hace es tan sencilla que dejaré que mi chofer, ese señor que está sentado al final de la sala, sea quien se la responda.

Aunque no pude encontrar si esta anécdota es cierta, no deja de ser divertida.

Enlaces:

http://enzodavid.wordpress.com/2007/08/30/einstein-y-sus-cosas/

Tengan cuidado con lo que le piden a las ánimas

En Santander (Colombia) es una zona muy dada a creer en cuentos, historias de brujas y espantos, ánimas y demás, y la cultura popular propaga muchas creencias. Pues hace unas semanas estuve en Bucaramanga y como siempre que voy fuimos a buscar a Ella para llevarla a comer a algún restaurante. Ella es como mi abuela (en Santander le decimos nonos a los abuelos) y mis hermanos y yo la queremos mucho porque de cierta forma ayudo a criarnos cuando eramos pequeños. De ida para el restaurante Ellita nos contó una historia acerca de “las ánimas“, y para quien no sabe que son aquí les dejo un aparte sacado de aquí, que cuenta su significado:

Dios creó los seres humanos para que disfruten de su Creador viéndole en la Gloria. Sin embargo, nada manchado puede entrar en el Cielo; por lo cual, quienes no sean perfectos deberán purificarse antes de ser admitidos en la presencia de Dios. La Iglesia enseña la existencia del Purgatorio, en donde las almas de los justos que mueren con mancha de pecado se purifican expiando sus faltas antes de ser admitidas en el Cielo. Entre tanto pueden recibir ayuda de los fieles que viven en la tierra.

… Debemos animarnos a invocar su ayuda con la confianza de que ellas nos escuchan. Entienden perfectamente nuestras necesidades, por que las experimentaron y porque están agradecidas a las oraciones, sacrificios y santas Misas que ofrecemos por ellas.

Sabiendo ya que son “las ánimas” les dejo el cuento, el video no esta de buena calidad porque fue bastante improvisado, lo tome con el celular mientras íbamos en el auto hacia el restaurante por lo que esta un poco movido y es un poco largo (4m 27seg) pero creo que esta bien para entender la historia y vale la pena que lo vean todo.

Que creen ustedes?

El Valor de la mujer

No pude averiguar el autor.

Cuenta la leyenda que al principio del mundo,
cuando Dios decidió crear a la mujer,
encontró que había agotado todos los materiales
sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer.
Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:

Tomo la redondez de la luna; las suaves curvas de las olas,
la tierna adhesión de la enredadera,
el trémulo movimiento de las hojas,
la esbeltez de la palmera,
el tinte delicado de las flores,
la amorosa mirada del ciervo,
la alegría del sol, y las gotas del llanto de las nubes,
la inconstancia del viento y la fidelidad del perro,
la timidez de la tórtola y la vanidad del pavorreal,
la suavidad de la pluma de un cisne y la dureza del diamante,
la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre,
el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.
Mezclo tan desiguales ingredientes, formo a la mujer y se la dio al hombre.

Después de una semana, vino el hombre y le dijo:
Señor, la criatura que me diste me hace desdichado,
quiere toda mi atención, nunca me deja solo,
charla incesantemente, llora sin motivo,
parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella!

Bien, contesto Dios y tomo a la mujer.

Paso otra semana, volvió el hombre y le dijo:
Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví
a la criatura que hiciste para mi;
ella cantaba y jugaba a mi lado,
me miraba con ternura y su mirada era una caricia,
reía y su risa era música,
era hermosa a la vista y suave al contacto.
Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba,
me daba dulzura, ternura,
comprensión y amor sin condiciones,
por favor Dios, devuélvemela,
porque no puedo vivir sin ella!

Ya veo, dijo Dios, ahora valoras sus cualidades,
eso me alegra mucho, claro que puedes tenerla de nuevo,
fue creada para ti, pero no olvides cuidarla,
amarla, respetarla y protegerla,
porque de no hacerlo,
corres el riesgo de quedarte de nuevo sin ella.

Cazador de crepúsculos

por JULIO CORTÁZAR. “Un tal Lucas”
Si yo fuera cineasta me dedicaría a cazar crepúsculos. Todo lo tengo estudiado menos el capital necesario para la safari, porque un crepúsculo no se deja cazar así nomás, quiero decir que a veces empieza poquita cosa y justo cuando se lo abandona le salen todas las plumas, o inversamente es un despilfarro cromático y de golpe se nos queda como un loro enjabonado, y en los dos casos se supone una cámara con buena película de color, gastos de viaje y pernoctaciones previas, vigilancia del cielo y elección del horizonte más propicio, cosas nada baratas. De todas maneras creo que si fuera cineasta tendría las mismas exigencias que con la palabra, las mujeres o la geopolítica.

No es así y me consuelo imaginando el crepúsculo ya cazado, durmiendo en su larguísima espiral enlatada. Mi plan: no solamente la caza, sino la restitución del crepúsculo a mis semejantes que poco saben de ellos, quiero decir la gente de la ciudad que ve ponerse el sol, si lo ve, detrás del edificio de correos, de los departamentos de enfrente o en un subhorizonte de antenas de televisión y faroles de alumbrado. La película sería muda, o con una banda sonora que registrara solamente los sonidos contemporáneos del crepúsculo filmado, probablemente algún ladrido de perro o zumbidos de moscardones, con suerte una campanita de oveja o un golpe de ola si el crepúsculo fuera marino.

Por experiencia y reloj pulsera sé que un buen crepúsculo no va más allá de veinte minutos entre el clímax y el anticlímax, dos cosas que eliminaría para dejar tan sólo su lento juego interno, su calidoscopio de imperceptibles mutaciones; se tendría así una película de ésas que llaman documentales y que se pasan antes de Brigitte Bardot mientras la gente se va acomodando y mira la pantalla como si todavía estuviera en el ómnibus o en el subte. Mi película tendría una leyenda impresa (acaso una voz off) dentro de estas líneas: “Lo que va a verse es el crepúsculo del 7 de junio de 1976, filmado en X con película M y con cámara fija, sin interrupción durante Z minutos. El público queda informado de que fuera del crepúsculo no sucede absolutamente nada, por lo cual se le aconseja proceder como si estuviera en su casa y hacer lo que se le dé la santa gana; por ejemplo, mirar el crepúsculo, darle la espalda, hablar con los demás, pasearse, etc. Lamentamos no poder sugerirle que fume, cosa siempre tan hermosa a la hora del crepúsculo, pero las condiciones medievales de las salas cinematográficas requieren, como se sabe, la prohibición de este excelente hábito. En cambio no está vedado tomarse un buen trago del frasquito de bolsillo que el distribuidor de la película vende en el foyer”.

Imposible predecir el destino de mi película, la gente va al cine para olvidarse de sí misma, y un crepúsculo tiende precisamente a lo contrario, es la hora en que acaso nos vemos un poco más al desnudo, a mí en todo caso me pasa, y es penoso y útil; tal vez que otros también aprovechen, nunca se sabe.